Haptomía:
Comunicación con el bebé antes de nacer

La
relación entre el bebé por nacer y sus padres es cada día más intensa. Los
avances tecnológicos nos permiten, como en el caso de la ecografía, conocer
a su bebé, verlo en movimiento, llevarse la “fotito” y seguir su
desarrollo dentro de su primer
universo: la vida intrauterina.
El
bebé por nacer puede sentir ver, oír, saborear y, de alguna forma, asimilar.
Entonces, ¿por qué esperar a que nazca para empezar a relacionarnos con él?
Sabemos
que la comunicación entre los padres y su hijo antes del nacimiento transmite
seguridad al futuro niño e influye positivamente en el desarrollo de su
personalidad.
La
pregunta es: ¿Cómo dirigirse a
ese pequeño ser invisible? Un médico alemán, Frans Veldman, hace ya 50 años
creó el código especial denominado haptonomía (hapto: tocar y nomos, regla).
Su sistema se basa en pensar en el bebé, en hablarle y, sobre todo, en
acariciarlo a través de la guatita;
significa, transmitirle nuestros sentimientos por medio del tacto.
Al
tocar el abdomen materno, la piel se ablanda y la musculatura abdominal se
relaja dejando más lugar y libertad de movimientos al bebé dentro del útero.
Así, los futuros padres pueden percibir el
cuerpito de su hijo, calmarlo cuando está inquieto y participar de sus
sensaciones.
Lo
valioso de la haptonomía es, sobre todo, el contacto con la piel. Mediante el
tacto y con técnicas de relajación se produce la comunicación.
Pero
¿Cómo percibe el futuro bebé los mensajes que le envían? Quienes lo
practican notan que él es capaz de recibir el cariño que le transmiten, y
presumen que el hecho de sentirse querido le concede tranquilidad y seguridad en
el mismo útero materno.
Se
cree que este contacto precoz con el mundo exterior, lo condiciona de tal forma
que al nacer, mantiene un vínculo más abierto con el medio; es como si se
sintiera más seguro y protegido.
El
útero no es un medio hermético, el bebé percibe la luz, las voces, los ruidos
del exterior, el tono con que se le habla, a partir de la semana 26 ó 28.
Y éste no es un tratamiento negativo ni contraproducente.
Esta técnica tiene como ventaja la participación del papá en los ejercicios, lo que lo lleva a involucrarse de lleno en el periodo de gestación de su hijo. Desde luego, ya nadie duda que la intervención del hombre durante el embarazo y en el momento del parto produce un beneficio inmediato en el estado emocional de la madre.
La
práctica de la haptonomía ha demostrado que los padres se alegran
fundamentalmente al tomar contacto a través de la “pancita” de su pareja
con ese nuevo ser que es su futuro hijo.
Según
investigaciones sobre la vida intrauterina, avalan que los sentimientos de un
hombre hacia su pareja e hijo aún
no nacido, conforma uno de los elementos más trascendentes para suscitar el éxito
de un embarazo.-
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