Vínculo
prenatal a través de la música
Los
estímulos que se reciben durante la etapa prenatal, son fundamentos
determinantes en la formación de la personalidad y las actitudes del bebé por
nacer. Y así, tras el nacimiento, el bebé distinguirá la voz materna,
¡qué hermosa sensación será cuando la identifique, que la mire y le
sonría! Nuestra voz, escuchada durante todo el período de gestación, le
transmite confianza y tranquilidad. Tenemos la posibilidad de contribuir a su
formación y bienestar por medio del amor que sentimos
y le transmitimos, así como por
la música. Nuestro vínculo se va fortaleciendo a medida que pasan los días, y
con la música estamos construyendo un puente afectivo con
nuestra criatura.
Sheila
Woodward, doctora en Educación Musical y Filosofía en la Universidad de Cape
Town de Sudáfrica, en una de sus más recientes investigaciones, demostró
científicamente la penetración de la música en el ambiente acústico
intrauterino, y la respuesta del bebé por nacer hacia el estímulo de la música.
Ella comenta: "Durante
el tercer trimestre, el bebé por nacer es capaz de recordar un sonido,
relacionar el presente sonido con aquel que ha escuchado previamente, e
interpretar su significado”. Así, con todos estos hallazgos y
descubrimientos obtenidos hasta la fecha, se demuestra la vida intrauterina;
literal comienzo de una vida individual y única.
El
oído de los bebés por nacer aparece a los 22 días de gestación, y obtiene su
madurez estructural al quinto mes del embarazo. (Anson & Donaldson, 1973:
Gerber, 1977). Desde este momento, los bebés empiezan
escuchar los latidos del corazón, los movimientos intrauterinos, la voz
materna, los sonidos que se encuentran en el medio
ambiente y la música (que
penetra al vientre materno, haciéndole capaz de discernir los
componentes de la música y el lenguaje,
como
el registro, la duración, la intensidad y el timbre).
“A
través de la voz y la música que escucha, se fortalece y nutre enormemente la
relación madre e hijo, a la par que se ayuda al desarrollo de las ondas
cerebrales y el sistema nervioso conjunto del bebé”. Pero , ¿qué sucede una
vez que el bebé escucha? Se ha observado, mediante las investigaciones
realizadas, cambios en los patrones
de respiración, movimientos de cabeza, tronco, ojos y extremidades al
escuchar sonidos y voces. Esto es observable en las ecografías que
mensualmente nos realizan a las mamás; en ellas, sobre todo en las de alta
resolución, podemos apreciar los gestos en sus expresiones faciales. Por lo
tanto, se puede afirmar que estas reacciones conllevan una relación causa–
efecto entre las voces y la música en los bebés.
El
sentimiento que provoca en mí la música, se lo transfiero a mi hija, y
mientras ella escucha conmigo preludios, oberturas..., influye en su experiencia
la respuesta emocional. "La música entrena al cerebro para obtener mejores
formas de pensamiento”.
Como
sabemos, el aprendizaje comienza cuando se distingue alguna actividad física,
emocional o intelectual. Todos los seres humanos nacemos con un
potencial para aprender. Sin embargo, sólo aquellas personas que desarrollan su
potencial pueden llevar a un nivel pleno sus habilidades. Durante la infancia,
es posible aprender más fácil y rápidamente, ya que el cerebro de un niño es
mucho más activo que el de un adulto. Así, los pequeños son capaces de
procesar música, además de disfrutarla.
A
través de su percepción auditiva, visual y sensorial, los niños son capaces
de imprimir en su memoria las vivencias emocionales que inician el proceso de
aprendizaje. Al repetirse estas vivencias, dan lugar a la memoria. Análogamente,
los bebés asimilan, aún cuando están en el vientre de la madre, los
sentimientos maternos que, al igual que la música, son determinantes para su
formación. Estas huellas de la existencia influyen en la forja ulterior de la
personalidad de los niños.
Pero,
¿qué relación existe entre la música y lenguaje? Antes que las palabras, en
el mundo del recién nacido hay sonidos. Cuando el bebé escucha un fonema (ma
- má) varias veces, las neuronas de su oído estimulan la formación de
conexiones en la corteza auditiva del cerebro. Cuando se establecen los
circuitos básicos, el pequeño empieza a cambiar los sonidos por palabras. Por
este motivo, cuantas más palabras escuche, antes empezará a hablar.
Lo
que pretendemos, una vez que nacen nuestros hijos, es educarlos mediante juegos,
cuentos, hablándoles y escuchando cierta música, para así desarrollar un vínculo
afectivo a través del amor que fomentará su desarrollo cognitivo, social y
motor. Cantarles canciones de cuna, contarle cuentos al bebé aún antes de
nacer, estimula su comienzo hacia el habla. Es una preparación verbal pues,
como dice Huttenlocher: "Existe
un enorme vocabulario por ser aprendido, el cual sólo puede hacerse propio
gradualmente a través de la repetición de las palabras”.
De
igual modo, las emociones y la música se relacionan. Las líneas troncales para
los circuitos que controlan las emociones se establecen antes del nacimiento.
Cuando se tiene contacto con un bebé a través de una sonrisa y un abrazo, si
él refleja su excitación, sus circuitos de las emociones son fortalecidos. Por
este motivo, podemos afirmar que la música tiene la capacidad de transformar
las emociones convirtiéndolas en amor y momentos de alegría y ternura,
contribuyendo al desarrollo armónico del pequeño.
Hay
realizados estudios en los que se detallan los beneficios de la música en los
recién nacidos. Entre estos beneficios se destaca que se favorece que coman más,
duerman más y lloren menos. Ahora bien, hay que intentar seleccionar bien la música,
ya que promoveremos su inteligencia emocional, la tranquilidad, asentaremos las
bases de su personalidad, desarrollaremos su creatividad, concentración,
coordinación, acelerará el aprendizaje de idiomas, desarrollará el
razonamiento y el gusto para la música, enriquecerá las emociones...
Al
escuchar música se estimula el sistema nervioso, pues en el aprendizaje
auditivo, rítmico y musical, se apoya el crecimiento y la inteligencia,
auspiciando la asociación de sensaciones de placer y seguridad.
En
resumidas cuentas, la música ofrece a los bebés amor y atención (aún cuando
están en el vientre materno), creando de modo natural un estado de relajación
alerta, creando una atmósfera de apertura para dar y tomar en las futuras
relaciones, además de proporcionarle la oportunidad de aprender música. Gordon
Shaw, de la Universidad Irvine en California, dijo: "Al
escuchar música clásica, los niños se estimulan, ejercitan neuronas
corticales y fortalecen los circuitos usados para las matemáticas. La música
estimula los patrones cerebrales inherentes y refuerza las tareas de
razonamiento complejo”.
En
relación al estilo de música que nos guste a las madres, dependerán los
gustos de nuestros bebés. En mi caso en concreto, me encantan los adagios.
Cuando los escucho con
mi pequeña, aún estando en mi vientre, noto cómo ella se mueve
melodiosa y armónicamente; en cambio, si escucho
allegros, su movimiento es más enérgico. En cualquier caso, las
sensaciones que me invaden son las que les transmito a ella; por ello,
intento
que la tónica sea de tranquilidad, armonía y serenidad (aunque en
ciertas ocasiones no podemos evitar
que nuestro estado anímico se vea mermado por las circunstancias que nos
rodeen).
Los
bebés por nacer y los pequeños no necesitan ningún tipo de música especial
compuesta para ellos. Lo que sí merecen, dentro de lo posible, es lo mejor, lo
auténtico. Se ha comprobado que inmediatamente después del nacimiento, la música
y las voces escuchadas prenatalmente, tienen un efecto "mágico"
en los bebés, ya que dichos sonidos y voces quedaron impresos en su memoria
y, al escucharla nuevamente, son asociados con sensaciones de placer. ¡Es una
gran responsabilidad la que tenemos hacia nuestros bebés!
Aprender
música es escucharla, incluso antes de nacer , para que se imprima en la
memoria de cada persona y fomente el gusto y el deseo hacia ella, que sin duda
debe ser el primer paso hacia un aprendizaje sustentado, sustentable y
gratificante; ya lo decía el gran Berlioz: "El
amor y la música son las dos alas de la vida".
Al
escuchar la música, debemos pretender:
Relacionarnos
con nuestros bebé masajeando nuestro vientre, relacionándonos a través de
los sentidos.
Generar
un ambiente de relajación.
Fortalecer
el vínculo prenatal, fomentando el contacto íntimo con nuestro bebé en
gestación (le dará confianza y seguridad).
La
música debe asociarse con momentos de placer, propio para transmitirle
nuestro amor.
La
estimulación prenatal con música nos permitirá a las futuras mamás a
disminuir las tensiones y reducir nuestros miedos.
Tomar
conciencia sobre las sensaciones físicas, y así lograr sentir los
movimientos del bebé por más pequeños que estos sean.
La
música es una de las expresiones más elevadas del espíritu, nos acompaña en
todos los momentos de nuestra vida, consciente o inconscientemente desde que
estamos inclusive dentro del útero de nuestra madre. Gracias a ella
aumentaremos la conexión con el bebé por nacer fortaleciendo el vínculo
prenatal.
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