Visualizaciones positivas
para cada mes
La
visualización es una de las prácticas más enriquecedoras que se puede
realizar durante el embarazo porque es una experiencia vivencial donde participa
todo el cuerpo y hace posible el ingreso de emociones que jamás se habían
experimentado.
Se trabaja con tres recursos: el corporal, la reflexión y la visualización,
que sería un intermedio entre los dos primeros, pero va mucho más allá de los
pensamientos racionales, porque son las ideas que surgen de un estado de
conciencia diferente al que vivimos habitualmente.
El beneficio de "liberar la
mente"
Esta
técnica consiste en conectar a la persona con imágenes que pueden provenir de
experiencias ya vividas, de situaciones que vivirá en algún momento o con
otras que son totalmente fantásticas.
Lo útil de una visualización es la conexión que se logra con vivencias que
tal vez nunca se tuvieron o que pueden abrir a la mujer a una experiencia
totalmente desconocida. Es una forma de acercarse a la vivencia concreta y
corporal, a través de las imágenes mentales que construye cada persona.
Para llevar a cabo esta propuesta imaginaria hay que relajar el cuerpo y hacer
un trabajo respiratorio especial para entrar en un estado de conciencia no
ordinario. Así, el cerebro empieza a funcionar con más lentitud que durante la
vigilia, y en ese estado las percepciones del mundo son diferentes.
El coordinador de la visualización sugiere y actúa como disparador de una
imagen, pero cada persona va a hacer su propia interpretación y construcción
de acuerdo a su campo de percepción personal. Lo que se les pide es que se
liberen de sus prejuicios y estén abiertos a recibir imágenes, estímulos y
sensaciones que tal vez sean desconocidas. Es como abrir una ventana a una
suerte de inconsciente personal; es la posibilidad de dejarse sorprender, es ir
más allá.
Los sentidos como disparadores de
imágenes
Durante
la gestación, esta técnica permite a la pareja empezar a conectarse con su
hijo a nivel emocional y vivencial (por ejemplo, pensando cómo va a cambiar la
vida con la llegada del bebé, cuál va a ser su lugar en el mundo y en sus
vidas, etcétera).
La persona que guía la visualización se propone un objetivo, pero éste puede
cambiar a medida que avanza el trabajo. Por ejemplo, se puede tratar de conectar
a la mamá con una situación puntual contextual izando los detalles de esa
escena y después dejar que aparezcan las imágenes con total libertad. También
se puede incorporar datos que estimulen los sentidos. Apelar a la vista para que
"vea" un color o una forma; hacer referencia a una sensación kinestésica
de frío o calor; a un olor o una música que contribuya a la sugestión y
acompañar y sostener la visualización.
Cuando la visualización termina, es fundamental que la persona vuelva al estado
de vigilia a través de una respiración más activa, desperezos y estiramientos
corporales.
La propuesta final
En el caso de las embarazadas, la propuesta consiste en finalizar la visualización
con una reflexión en la que se les pide que dibujen o escriban lo que vieron o
sintieron con el objetivo de descifrar su experiencia.
Es importante que esta propuesta siempre esté guiada y, que al finalizar, se
cree un espacio de intercambio de experiencias para evitar que queden
sentimientos inquietantes o atemorizadores. Con esta contención la mujer vivirá
la visualización como una experiencia positiva y enriquecedora tanto a nivel
personal como grupal. Además del trabajo que se realiza en grupo, muchas
mujeres graban las visualizaciones dirigidas y luego las repiten en sus casas e
incluso en la sala de parto.
PROPUESTAS PARA CADA MES DEL
EMBARAZO
PRIMER TRIMESTRE
Las imágenes con las que se trabaja están relacionadas con la formación del
bebé y cómo el cuerpo de la madre se va a preparar para hospedarlo. Con
situaciones cotidianas se propone visualizar, por ejemplo, que el útero es como
una casa que está por recibir invitados y se debe ordenar todo para que las
cosas funcionen bien. También puede ayudar a sobrellevar las molestias
estomacales: se disparan imágenes de bienestar o se inventan diálogos entre el
estómago y los intestinos en los que uno le dice al otro que debe ceder espacio
para que el bebé se acomode bien y la madre pase de una situación desagradable
a otra placentera.
SEGUNDO
TRIMESTRE
Se trata de visualizar los movimientos del bebé dentro de la panza, ya que
entre el cuarto y el quinto mes de embarazo la madre los empieza a sentir por
primera vez. Otra propuesta es la de interpretar sus "pataditas" e
imaginar que con ellas le quiere decir algo a la madre.
TERCER
TRIMESTRE
Si el bebé todavía no se dio vuelta (con la cabeza hacia abajo) se puede proponer a la madre que lo imagine girando. Se visualiza
cómo será el momento del parto, quiénes estarán junto a ella, qué sentirá
tanto física como emocionalmente y cómo será la primera mirada con su hijo.
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